3.3 Mérida Pérez. 1945-1953
Mérida Pérez. 1945-1953
Las gestiones y el buen hacer del Obispo Mérida Pérez hicieron posible
crear el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Astorga en el curso académico
1944-45.
No hemos de olvidarnos de que dichas gestiones fueron realizadas a más de
una banda y no debieron de ser simples. Por una parte estaba involucrado el
Ayuntamiento, por otra el Gobierno y por otra, los acuerdos o negociaciones
entre el Obispo Mérida y Don Julio Montoya, propietario de la Nueva Academia
centro de arranque del futuro instituto.
Simplificando mucho se podría decir que durante el curso 1944-45 la Nueva
Academia se convierte en el INEMA. Quede constancia de que no todo el
profesorado de la citada Academia disponía de la titulación necesaria para
ejercer de profesor. Algunos de los que no tenían titulación, ciertamente
tenían conocimientos para dar las clases, pero no era ese el caso de todos,
especialmente de los profesores de idiomas modernos: francés a inglés. Tanto
unos como otros, como los titulados, pasaron a ser profesores del nuevo
Instituto. Así estaban las cosas a finales de los 40. Se buscan nuevos locales
y se traslada material, profesorado y alumnado hacia el nuevo instituto, pero
algunos interrogantes quedan en el aire:
¿Todos sabían que la legislación vigente priorizaba la condición de
Catedrático Numerario para adquirir el cargo de Director del Instituto?
¿Se valoró como poco probable la solicitud de plaza de un catedrático para
el Instituto de Astorga?
¿Se tenía prevista, de alguna manera, tal eventualidad para un futuro
inmediato?
Lo cierto es que la dirección y el control del Instituto Nacional de
Enseñanza Media de Astorga solo recayó en manos del director de la Nueva
Academia, Don Julio Montoya, de forma interina, durante unos años. La Ley
preveía que la pertenencia al escalafón de Catedráticos tenía carácter
preferente para ejercer el cargo de Director y Don Pedro Rodríguez, que residía
en Astorga, en una casa cerca del Centro de Higiene, alcalde de la ciudad entre
los años 1944 y 1947, tenía prioridad para ocupar dicho cargo directivo en
calidad de Catedrático Numerario de Enseñanza Media, especialidad Historia.
Así pues, Don Julio Montoya debió de ser Director interino del Instituto desde
los inicios del Mérida Pérez (1944-45) hasta el curso 1946-47 o el siguiente,
sustituyéndole en el cargo el citado Don Pedro Rodríguez el año 1948.
Al año siguiente, 1949, accede al Instituto por Concurso de Traslados, Don
Francisco Sevilla Benito que había obtenido recientemente una de las 6 plazas
convocadas para toda España en la Oposición de Catedrático de Filosofía. También
llegó ese mismo año Julio Francisco Ogando, Catedrático de Lengua y Literatura,
y de talante conservador, nacido en Orense, pero parece ser que éste no llegó
por Concurso de Traslados sino como destinado forzoso desde un instituto de
Lugo, es decir, como represaliado por el Régimen de Franco por sus actividades
galleguistas.
En 1950 accede Don Jose Luis Hortal, nacido en Salamanca, catedrático de
Física y Química, y poco después su sobrina Mari Carmen Álvarez Hortal, Memi,
profesora de Francés.
Sevilla, Ogando y Hortal, son tres jóvenes llegados a una Astorga aún en la
década de los 40, limbo en el que permanecería varias décadas más,
catedráticos, que inicialmente se debieron de hacer amigos más por protección
frente al medio, que por afinidad de carácter o por simpatía.
Convivieron varios años en la Pensión García, y creo que allí debieron haber
interesantes conversaciones y discusiones sobre el futuro cultural de la
ciudad… aún sin proponérselo.
Seguramente allí se trazaron las líneas gruesas de lo que posteriormente
fue el Instituto de Astorga.
Dejamos referencia de ellos con una nota al pie porque estamos convencidos
de su influencia en Astorga… y también de la de Astorga en ellos. El peso que
aquellos Catedráticos Numerarios tenían en la elaboración de las líneas
maestras y en el funcionamiento de las Asignaturas o Seminarios que dirigían dentro
de los respectivos Institutos, era enorme. Recordamos que los Profesores
Adjuntos, licenciados en Ciencias o Filosofía y Letras, normalmente tenían como
función, por ley, coadyuvar a la labor de los catedráticos.
Aparte de Don Pedro Rodríguez, director, Don Francisco Sevilla Benito[1], de Filosofía, Don Julio
Francisco Ogando Vázquez[2], de Lengua y Literatura, y
Don Jose Luis Hortal Sánchez[3], de Física y Química,
fueron los pilares donde se montó INEMA. Tres profesores importantes en un
momento crucial de la Cultura de Astorga. Tres inicios profesionales de tres jóvenes
promesas con un alto potencial de relevancia futura. Duros, exigentes, dos de
ellos merecedores de alguna coplilla que
le dedicaron sus alumnos[4]. Tres grandes personajes...
cuya admiración y reconocimiento les muestro públicamente, aún sin haberlos
conocido.
Además del
peso didáctico-pedagógico del Claustro pilotado por los Jefes de Seminario,
existía una entidad llamada Junta Económica dentro del organigrama organizativo
del Centro debía de ser importante puesto que era la encargada de dar el visto
bueno a los ingresos y gastos del Instituto. Y en la Junta Económica si tenía peso Don
Julio Montoya.
Estaba formada por tres personas, que en sus momentos iniciales fueron las
siguientes:
El Presidente era Don Julio Montoya, que ya había sido profesor titular de
Ciencias Naturales en el anterior Instituto Marcelo Macías, primero como
Ayudante y después como Titular, e incluso llegando a firmar Actas como
Director durante los últimos meses de 1936 y los de 1937 del desaparecido
Instituto
El Secretario era Don Pedro Rodríguez, director del Instituto.
El Interventor era Don Ángel García Guerras.
Así consta en el Libro de Actas de Junta Económica del Instituto Nacional
de Enseñanza Media de los cursos académicos 1945 y siguientes, que se conserva
en el Archivo del IES de Astorga.
Las clases comenzaron en unos locales de la calle Rodríguez de Cela que
pronto se quedaron pequeños y tuvieron que ser ampliados en un edificio
cercano, concretamente en la calle Padre Blanco.
La Nueva Academia, era
un centro docente privado, un Centro Libre Asociado al INEM de Ponferrada “Gil
y Carrasco”, y aunque la gente lo denominaba Instituto, en realidad no lo era.
Sirvió para dar continuidad a la Educación Secundaria tras la suspensión del
Instituto en 1937 y finalmente desaparecerá integrándose y fusionándose en el
nuevo instituto.
Parece ser que en el
Pack de integración, además de los libros, materiales y otros enseres
didácticos necesarios para las clases, también se incluía el traspaso del
profesorado, que pasó de profesor del Centro Privado a profesor titular del
nuevo Instituto Público. No sabemos si esta práctica supuso la obtención
directa de la plaza de funcionario o bien si el acceso estuvo regulado a través
de Oposiciones Restringidas. Lo cierto es que el profesorado de la Nueva
Academia y el del nuevo INEMA inicialmente, fue el mismo. Seguramente aún
existan testigos vivos de la permanencia del profesorado en ambos centros.
De alguna manera se
cierra el círculo que comenzó en 1938, con la cesión del material didáctico del
Instituto disuelto hacia la Nueva Academia. Ahora, 7 años después, el proceso
es el inverso, siendo retornado todo el material útil del Centro privado
desaparecido al nuevo Instituto creado.
Ciertamente, hoy puede parecernos, cuanto menos, poco clara y transparente
la forma de acceso, pero corría la década de los 40… y las cosas no estaban
para demasiadas explicaciones sobre la transparencia. Además comenzaba una gran
explosión de acceso a los estudios
secundarios como se refleja en el Cuadro relativo a la evolución del
número de exámenes de Ingreso y de Suficiencia en el Bachillerato… que
adjuntamos, y no había profesores suficientes para cubrir la demanda
existente, lo que facilita posibles “irregularidades” a los procesos de
adscripción.
Ingresos y Suficiencia en el Bachillerato
Universitario. Años 1945 a 1954
|
||||||||||
Cursos
|
Ingresos[5]
|
Pruebas de Suficiencia[6] Junio+Septiembre
|
||||||||
Total
|
Apt.
|
No A.
|
1ºBU
|
2ºBU
|
3ºBU
|
4ºBU
|
5ºBU
|
6ºBU
|
7ºBU
|
|
1944-45
|
156
|
143
|
13
|
71+52
|
35+14
|
26+10
|
26+17
|
16+11
|
14+4
|
12+ --
|
1945-46
|
148
|
138
|
10
|
47+24
|
55+36
|
35+19
|
25+14
|
2º+8
|
14+3
|
14+4
|
1946-47
|
130
|
115
|
15
|
31+14
|
32+5
|
36+23
|
22+15
|
18+11
|
17+7
|
10+3
|
1947-48
|
131
|
119
|
12
|
37+12
|
33+17
|
33+20
|
30+19
|
15+9
|
14+7
|
17+5
|
1948-49
|
118
|
98
|
20
|
32+15
|
32+15
|
30+13
|
34+12
|
28+20
|
17+6
|
12+3
|
1949-50
|
197
|
130
|
67
|
19+12
|
24+10
|
38+18
|
31+15
|
30+22
|
19+9
|
21+10
|
1950-51
|
146
|
89
|
57
|
23+16
|
17+12
|
25+21
|
20+13
|
30+21
|
20+15
|
17+10
|
1951-52
|
109
|
86
|
23
|
14+4
|
23+11
|
11+9
|
23+12
|
16+8
|
22+12
|
12+2
|
1952-53
|
143
|
120
|
23
|
--
|
--
|
--
|
12
|
23
|
11
|
21
|
1953-54
|
196
|
151
|
45
|
Plan 1953: Reválidas de 4º, 6º y Preuniversitario
|
||||||
No tardarían en aparecer algunos problemas derivados de esta integración entre
antiguos profesores de la Nueva Academia y los nuevos profesores que accedían
por Oposición. Los Catedráticos de Instituto, tras una fuerte Oposición sobre
145 temas de su especialidad, tenían prioridad para acceder a la Dirección del
Centro, y los Agregados (con Oposición sobre 100 temas de su especialidad) para
ser Jefe de Seminario.
Las diligencias llevadas a cabo por el Obispo Mérida Pérez para la creación
del nuevo Instituto, fueron muy valoradas por la Corporación Municipal de la
ciudad, que a petición de su alcalde Pedro Rodríguez, denominara al nuevo
Instituto con el nombre de
su impulsor, y. que el mismo Obispo fuera, nombrado hijo adoptivo de la
ciudad.
En 1946 el Ayuntamiento compra unos terrenos en los Chanos, al lado del
Cuartel de Santocildes, que se le ceden al Ministerio con fin de ofrecer un
edificio más idóneo para la enseñanza que los actuales locales, y éste los
acepta en agosto de 1947.
Sin saber muy bien las razones, lo que deja el camino abierto a toda
especulación, se comienza a hablar de la nueva ubicación del Instituto, no en
los previstos terrenos de los Chanos ya cedidos por el Ayuntamiento y aceptados
por el Ministerio de Educación, sino en el terreno entonces ocupado por el
Grupo Escolar Santa Marta, con un bonito edificio de estilo Modernista, como
puede observarse en la foto que adjuntamos.
En este primer tramo del recorrido de INEMA, de 1945 a 1953, se han tenido
que sortear múltiples dificultades que afectan tanto a la limitación de los
espacios como a la incorporación de profesorado y estructura organizativa
anteriormente comentada. De menos a más se fue ampliando la matrícula y de sus
cursos y de sus paredes salieron no pocos estudiantes con una gran formación
tanto en la rama de letras como en la de ciencias.
Para los alumnos de esta época, la obtención del título de Bachillerato
Universitario exigía aprobar una Prueba de Madurez sobre la totalidad de los
contenidos de los 7 cursos, realizada en la Universidad de Oviedo… de la que
hemos hablado en entregas anteriores.
Aprobar la Prueba de Madurez significaba poseer el título de Bachiller y
poder dar continuidad a los estudios, y no aprobarla significaba no tenerlo y
no poder seguir estudios en la Universidad (Licenciatura y Doctorado).
Imagino que debió de ser muy muy duro para muchos estudiantes que el
sistema no tuviera ni una mínima consideración con los alumnos más
desfavorecidos social y económicamente.
Bien es cierto que el que superaba el reto quedaba seguramente curtido e
inmunizado, al menos, desde el punto de vista académico.
El intervalo de tiempo entre el final de 7º Curso y la Prueba de Madurez
era de 4 meses en los cuales funcionaba como una olla a presión, entre otras,
la Academia A.F.G. creada en 1940 por el Comandante Don Antonio Fernández
González, también conocida como Academia del Comandante, del Teniente Coronel y
del Coronel, que correspondía a la graduación que iba obteniendo Don Antonio,
que la regentaba, en el Regimiento Artillería en Astorga.
Aparte de actividades de tipo pedagógico u otras puntuales como visitas,
eventos, celebraciones, etc, las tareas más laboriosas y reiteradas de estas
reuniones de profesorado del periodo 1945 a 1953, de las que se conservas las
actas y a las que he tenido acceso, eran las de distribución y adjudicación de
matrículas gratuitas y becas a los alumnos que las solicitaban. La evaluación
del grado del cumplimiento de los requisitos era llevada a cabo por la Junta
Económica.
Seguramente, aunque esto habría que documentarlo mejor, estas gratuidades o
subvenciones arranquen de los pactos que tuvieron lugar entre la Nueva
Academia, el Ministerio de Educación y el Ayuntamiento cuando, tras acabar la
Guerra Civil, ésta asume dar continuidad privada a la enseñanza pública del
desaparecido instituto, becando a 6 alumnos (3 por sexo) sugeridos por el
Ayuntamiento, a cambio de una subvención anual como contraprestación.
En el Cuadro que se muestra a continuación podemos ver como se realiza la
citada adjudicación de becas durante los cursos 1945 a 1949 y cómo se
distribuye por los 7 cursos del Bachillerato Universitario.
Becas Bachillerato Universitario
|
C u r s o s e s c o l a r e s
|
||||||
1945-46
|
1946-47
|
1947-48
|
1948-49
|
1949-50
|
Total
|
||
C
U
R
S
O
S
|
1º Bach
|
10
|
8
|
9
|
8
|
4
|
39
|
2º Bach
|
4
|
8
|
12
|
0
|
1
|
25
|
|
3º Bach
|
4
|
6
|
9
|
9
|
1
|
29
|
|
4º Bach
|
3
|
2
|
2
|
6
|
2
|
15
|
|
5º Bach
|
0
|
5
|
1
|
1
|
-
|
7
|
|
6º Bach
|
4
|
2
|
3
|
0
|
-
|
9
|
|
7º Bach
|
1
|
4
|
3
|
2
|
-
|
10
|
|
Total
|
26
|
35
|
39
|
26
|
8
|
134
|
|
Como vemos, el número de becas concedidas va tendiendo a disminuir a medida
que aumenta el curso estudiado. Es cierto que la disminución de la matrícula de
un curso al siguiente desciende mucho más abruptamente. Recordamos que los
estudiantes de Bachillerato Universitario en la década de los 40 era una parte
muy minoritaria de la población en la misma franja de edad.
Eran los duros
tiempos de la postguerra donde existían las “cartillas de racionamiento” que
intentaban un reparto de los alimentos acorde con las necesidades de la
población, pero que acabó dando lugar a un estraperlo y negocio negro con los alimentos
básicos.
Hacia el año 1949 aparecen varios conceptos a tener en cuenta para la
obtención de la ayuda a la matrícula gratuita a la Enseñanza Oficial,
seguramente tratando de evitar el subjetivismo o las trampas en las
adjudicaciones de estas becas. Los tres conceptos introducidos son la escasez
de recursos, ser hijo de funcionario de Educación Nacional y ser huérfano de
Guerra.
Pero no era este el único punto que se trataba en las reuniones de la Junta
Económica o del Equipo de Profesores de la época. También eran frecuentes las
disputas relacionadas con la regulación del cobro de las “Permanencias”[7].
Junto a la asignación de las Matrículas Gratuitas y las Permanencias, que
ocupaban la mayor parte del tiempo dedicado a las reuniones, se solían tocar, puntualmente,
también otros temas como los relativos a Nombramientos y Cargos, muy regulados
por la normativa, las Salidas y Visitas Culturales, el Reglamento de Régimen
Interno, los criterios de confección de Horarios, la Disciplina, el Viaje de
Estudios, Tribunales y Exámenes, Concursos y Oposiciones…etc.
[
Fotos:
Foto libro Martín, pg 46
F025.Grupo Escolar Santa Marta (Publicarla.
Se cita en el texto)
F055.CartillaRacionamiento.1946
F133.TitBachUniv.1946
F068.Sevilla.Inspector General
F068.Sevilla.Inspector General
]
Próxima
entrega: 3.4. Mérida Pérez. 1954-1964
[1]
Don Francisco Sevilla Benito nació en el seno de una familia
tradicionalista natural de Zamora. El curso académico 1949 llegó a Astorga, y
se casó con una muchacha de la ciudad, llamada Julita Pérez Fernández de la
familia de “los de la Fábrica” en el año 1953. No tardó en acceder a la
Inspección de Enseñanzas Medias llegando a ser Inspector General de 1968 a
1970, cuando llegó al Ministerio de Educación Vilar Palasí y se puso en marcha
la Ley General de Educación. Fue un gran estudioso de la religiosidad en
Unamuno, a cuyo estudio dedicó su Tesis Doctoral “La inmortalidad del alma según don Miguel de Unamuno”, Universidad Complutense de Madrid, 1951. Tiene 95
años y vive con su mujer, Juliita, de 93 años, en Madrid.
[2]
Don Julio Francisco Ogando Vázquez
fue escritor, académico y un dirigente conservador galleguista. Como Profesor
estuvo destinado en Lugo (1943), Astorga (1949) y Orense
(1954), donde su trayectoria estuvo ligada a un instituto femenino que
posteriormente y a petición suya, se denominó “Otero Pedrayo”, del cual fue
profesor y director hasta que se jubiló en 1983, obteniendo el Premio del mismo
nombre en 1996 como reconocimiento a dicha trayectoria. Nació en Beariz en 1913
y falleció en Orense en
2005.
(Ramón A.V. Otero Pedrayo (1888-1976) fue un escritor y político
español, orensano, vinculado al galleguismo conservador, discípulo del
astorgano Marcelo Macías).
[3] Don Jose Luis Hortal Sánchez, fue
Director del Instituto de Astorga el curso 1956-57, sustituyendo en el cargo a
Don Francisco Sevilla Benito que había dejado libre el cargo para acceder al
Instituto Padre Isla de León. J.L.Hortal sólo ocupó dicho cargo 1 año pues fue
trasladado muy pronto a Avilés.
En el Instituto Carreño Miranda, donde coincidió
con algún otro catedrático de medias ilustre como Don Emilio Alarcos Llorach,
hay quién lo recuerda con cariño. (Ver
entrevista a José
Castro Izquierdo Exdirector del Instituto Carreño Miranda, de Avilés).
Don José Luis Hortal Sánchez
era tío de Doña Mari Carmen Álvarez Hortal, vecina de Astorga más conocida como
Memi, catedrática de Francés. Y, también, Directora del Instituto entre los
años 1981 y 1986.
[4] Coplilla a dos
Profesores de INEMA.
(Parece
ser que circulaba en los primeros años de la década de los 50, con la
suficiente fluidez, como para poder llegar hasta nosotros vía oral. Las fuentes
más jóvenes, andan rondando casi los ochenta años).
Cuentan
de Ogando que un día,
tan cabreadísimo
estaba,
que a muy
pocos aprobaba,
y a
muchos, los suspendía.
¿Habrá
alguno, se decía,
que suspenda
más que yo?
Y cuando
el rostro volvió,
halló la
respuesta viendo,
a Sevilla
suspendiendo,
los pocos
que él aprobó.
[5]
Total de alumnos (Os + As) que acceden a los exámenes de Ingreso en las
convocatorias Oficiales de Junio y Septiembre, desglosados en Aptos y No Aptos.
El número total de examinados en ambas convocatorias, es superior al real,
habida cuenta de los que se examinan en Junio y también en Septiembre por haber
suspendido, cuya medida no consta en este Cuadro, pero que, con amplias
oscilaciones, podría variar entre un 15 y un 35% de la población examinada.
[6]
Las Pruebas de Suficiencia recogen el número de alumnos Oficiales Aprobados
en todas las asignaturas, que constan en los 7 años de Bachillerato, y durante
el periodo 1944-1945 a 1952-53. Las casillas en blanco de los dos últimos años
reflejan el automatismo en la aplicación de la Ley que estaba cuestionando la
bondad de una norma muy dura, poco eficiente y menos respetuosa con
determinadas variables intermedias del aprendizaje. Ruíz Jiménez, ministro de
Educación desde 1951, fue el encargado de las modificaciones que culminaron con
el Plan de Medias de 1957, que, entre otras cosas, suaviza los rigores de la
Prueba de Madurez única para los 7 años del Bachillerato Universitario,
introduciendo las Reválidas de 4º, de 6º y el Preuniversitario como curso de
orientación y acceso a la Universidad.
[7]
Genéricamente se denominaba
“Permanencias” al tiempo extra, que el alumnado permanecía en el Instituto a
fin de ser ayudados por los profesores del mismo en las tareas académicas tales
como deberes, tiempo de estudio, repaso, etc. Dicha permanencia exigía a quién
a ella voluntariamente accedía el pago de una cuotas mensuales que cobraba el
instituto y era repartido entre el profesorado participante en las misma que
era la práctica totalidad.
La cuantía de los cobros era proporcional al tiempo de dedicación a las
tareas de repaso, que se establecían en un máximo de 12 horas semanales para
los Catedráticos y de 18 para los Adjuntos, quedando reflejadas en las Actas,
los problemas de cómo compensar a los Catedráticos de Latín o Matemáticas, por
ejemplo, encargados de los cursos superiores con menos alumnos y de más edad,
que renunciaban a las Permanencias.
El Régimen permitía tal complemento a la paga de los Profesores, que podía
ser bastante significativo, habida cuenta del exiguo sueldo que percibían. Las
Permanencias estuvieron vigentes hasta casi finales de la década de los 70.
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