3.7 Mérida P. 1964-71. Hábitos y más…
Hábitos,
escudos… y otras cosas de las que creo que se ha de hablar en esta época, aún
sin pretensión de ser exhaustivo. Cosas relevantes en sí mismas, como el Uniforme/Escudo, los Ejercicios Espirituales o el Himno de INEMA; otras, relevantes para
la Sociedad, como la precariedad de los Profesores
Interinos de la época o lo de “Los
chicos con las chicas” de los Bravos; otras, relevantes para Astorga en particular,
como el Motín del 69 del Seminario,
aunque solo tangencialmente relacionada con el tema que nos ocupa. Haremos un
breve repaso…
1. El Escudo y el Uniforme.
Parece ser que el escudo de INEMA fue diseñado por Don
Rafael Tejeiro, profesor de dibujo, durante una de las clases que daba cuando
Miguel Angel García Gómez, quien nos hace este reporte, que además era alumno suyo, estudiaba 1º de
Bachiller en el Instituto de la calle Rodríguez de Cela. Era el Curso Académico
1957-58.
F1965.Escudo
INEMA Escudo
Seguramente el uniforme se impuso el curso siguiente,
es decir el 1958-59 y en principio fue concebido con boina negra y abrigo gris.
Poco más tarde, estas dos piezas se suprimieron o dejaron de ser
obligatorias... nos cuenta la misma fuente.
El uniforme de
los chicos constaba de un jersey azul marino, de cuello redondeado, camisa
blanca, pantalón gris y zapatos negros. Creo que no estaban regulados el color
de las prendas interiores, aunque si lo estaba el color de los calcetines. El
jersey debía de llevar sobrepuesto el escudo o la insignia de INEMA, como a la
altura y posición del corazón.
Algún testigo
directo, a quien agradezco la ayuda que nos ha prestado, me contó que antes de
nosotros, de los sesentones actuales, los chicos también llevaban boina. Debía
ser allá por el año 60… pero parece ser que las autoridades la eliminaron
porque las citadas gorras estaban más tiempo por el aire, volando, que en las
cabezas que tenía que cubrir.
Parece ser que,
en otro arrojo de romper moldes acorde con el sentido moderno de la
institución, se procedió a cambiar el tipo de jersey. Se mantuvo el color pero
se cambió el cuello de pico por el cuello redondo. Y lo que es más, se
permitió, que coexistiesen ambos modelos durante un tiempo de transición como
podemos ver en la foto. Todo un ejemplo de flexibilidad y heterodoxia dignos e
constatar.
F1965.Alum1º
_INEMA6465 Uniforme
El uniforme de
las chicas era el siguiente: la boina de color azul marino con pitón gordo,
blusa blanca, chaqueta de lana de color azul marino, pichi vestido de cuadritos
de pata de gallo colores azul marino y blanco, el escudo del INEMA en la manga,
diferencia de los chicos, medias color carne o natural o calcetines blancos
cortos y zapatos negros tipo gorila. Libertad absoluta para el color y forma de
las prendas íntimas, cosa que se valoraba muy positivamente el alumnado… en
general.
La boina de las
chicas se mantuvo bastante más tiempo. Exactamente hasta el día 11 de
Septiembre de 1970. Esta fue la fecha del Claustro en la que Don Manuel Pérez
Barreiro accedía a la Dirección del Instituto por traslado de Don Jose Gregorio
Martín Moreno que ocupó una plaza de Inspector Extraordinario en Valladolid. En
ruegos y preguntas, a petición de Doña Charo Vega, se aprueba la eliminación de
la boina en el uniforme femenino. En esta fecha también se cambiaron los
calcetines cortos blancos por otros azules y largos, tipo leotardos que eran
más fuertes.
Un protagonista
de la época, que prefiere no ser identificado, nos comenta lo siguiente: “El
Muro desapareció bastante antes de que se relajara el control del uniforme.
Este último era estricto al menos en los
cursos 70/71, 71/72, 72/73. Recuerdo al Jefe de Estudios, Don Miguel Ángel
Cuervo, profesor de Matemáticas, reprenderme severamente en 3º (72/73) por
llevar una camisa blanca con discreta rallita. Y también recuerdo en 4º (73/74)
que Don Abelardo nos dijo literalmente: "aquí no queremos ni melenudos ni
patilludos; el pelo se lleva "estilo hombre"; "estilo Don Miguel
Ángel".
2. Ejercicios espirituales
Creo que desde
siempre, al menos desde la década de los 50, INEMA realizaba cada año unos
Ejercicios Espirituales, de obligatoria asistencia para todo el alumnado.
Duraban una semana.
En
general hay bastante gente que los recuerda como de una gran presión -hoy
diríamos una comida de tarro total- que reforzaba la idea de un Dios terrorífico,
vengativo y vigilante, rodeado de tinieblas y muerte. Un Dios que era el
vencedor del mal, y un mal analizado en casi todas sus formas, posiciones e
intensidades. Un bien y un mal claramente definidos y delimitados por las prioridades
de una Iglesia pre-vaticana... que iba dando sus últimas bocanadas. Incluso en
Astorga.
Había gente a
quienes les gustaban, porque les agradaba ese tipo de meditación y otros los
detestaban. Creo que para la mayoría, entre los que me encuentro, era un mal
menor, es decir, detestables, pero menos que las clases y deberes diarios.
“Yo hice ejercicios espirituales los siete
años del bachiller desde el curso 57-58 hasta el curso 64-65. Eran en la
Iglesia de S. Francisco. En el mes de noviembre. Los daban distintos
"especialistas" en asustar a niños indefensos. Los nombres de estos
especialistas los tengo en el saco del olvido. Íbamos juntos chicos y chicas
pero no mezclados; chicas en los bancos de la derecha; chicos en los de
izquierda.
En el curso 64-65, cuando hice
Preuniversitario, los ejercicios fueron en la capilla del nuevo instituto
inaugurado el curso anterior. Había tanto control de asistencia que llegaron a
expulsar a dos compañeros de curso por no
asistir. Una semana después tuvieron que readmitirlos pues la familia de
los alumnos recurrió a la mediación de un pariente con un cargo muy importante
en el Ministerio de Educación. El Director y el Jefe de Estudios tuvieron que rectificar
y readmitirlos.“ (Miguel
A. Gómez Garcia).
Respecto al control
de asistencia, siguió existiendo tras la
readmisión citada por nuestro testigo…, pero creo que poco a poco fue dejando
de ser tan férreo, rígido y efectivo. También puede describirse un paulatino cambio
de tono de los contenidos… desde los sermones más terroríficos de finales de
los 50 o comienzos de los 60 a los más abiertos de finales de los 70.
Tuvieron lugar
en distintas ubicaciones, que eran las siguientes:
Iglesia de San
Francisco (Redentoristas). Desde los inicios (desde donde tenemos constancia)
hasta el curso 1963-64 se hicieron en la Iglesia de San Francisco.
El año 1964-65
se hicieron en la Capilla del nuevo edificio de INEMA en calle Los Sitios 2.
Por alguna razón que desconozco (ya había Iglesia en el nuevo edificio), se volvieron a hacer en Redentoristas y/o en
San Bartolo. Es posible que fuera puntualmente por no caber todos en esa
Capilla.
El último tramo
del recorrido de los Ejercicios Espirituales en INEMA fue en la Residencia de
San Francisco, saliendo de Astorga en el Camino de Santiago, dirección a Murias,
hoy Residencia de gente mayor. Debían ser los años 74-75-76.
Los testimonios
de este último periodo nos cuentan que eran solo chicas, que los sermones los
daba alguien de fuera de Astorga, que incluso daban de comer en la propia
Residencia y que se lo pasaban muy bien. En esta última época, ya no eran ni
parecidos a los que le precedieron. En general se mantiene un buen recuerdo de
ellos en este último tramo, mucha permisividad, aunque se pasaba lista. Incluso
permitían fumar.
F1964.SanBartolo Iglesia
de San Bartolo… u otra de los Redentoristas
3. El himno de INEMA
Debía ser el
año 1970 aproximadamente cuando Don Bernardo Velado Graña, profesor de Religión
del Instituto y Don Luis Calvo Rey, director de la Banda Municipal de Astorga
crearon el Himno del INEMA, que fue impreso en la antigua Gráficas Cornejo. La
letra del himno[1]
corrió a cargo del primero y la música
del segundo. Adjuntamos la partitura de himno.
F1970.HimnoInema
4.- Los chicos con las chicas
En el año 1967,
los Bravos habían logrado cierta fama, en parte, con una canción que se llamaba
“Los chichos con las chicas”. También incidía en el tema Javier Aguirre con una
película del mismo nombre. Los chicos con las chicas deben estar, las chicas
con los chicos deben vivir… Pero no en la Muy Noble, Leal y Benemérita ciudad
de Astorga. Al menos en aquellos años.
Aunque la Ley
era clara en relación a la separación de alumnos por sexo, e incluso por
Institutos… si ello era posible (no para el caso de Astorga), y que eliminar la
Coeducación de la Instrucción de la República había sido una bandera de la que
el Régimen se mostrada orgulloso, hay testimonios contradictorios respecto a la
separación chicos y chicas por Aula.
Nuestro
informante de referencia en esta época nos cuenta que antes de inaugurarse el
nuevo edificio de los Sitios, y desde 1º hasta 4º, el de la calle Padre Blanco
constituía el instituto femenino y el de la calle Rodríguez de Cela el
masculino. Esto durante el Bachillerato Elemental, ya que en los cursos
posteriores, 5º, 6º y Preu, se usaba indistintamente el aulario de uno u otro
edificio, en función del número de alumnos y en clases mixtas.
Ya en el nuevo
centro, se mantiene esta misma lógica de separación por sexo, aulas para chicos
y para chicas. También había otras aulas mixtas, si bien con chicos y chicas separados
por filas… y siempre que fuera inviable hacer otras agrupaciones. Determinadas
asignaturas, mayormente optativas o con poco alumnado (inglés por ejemplo), se
prestaban más que las que las troncales a las clases mixtas. Sintetizando, en
base a mis recuerdos, siempre que era factible, las clases eran separadas.
Chicos y chicas
separados, en aulas distintas, en centros distintos (si era posible), pero
también en los tiempos de recreo. Salíamos por puertas distintas, los chicos
por la puerta central y las chicas por la secundaria. Saliendo, y desde la
puerta central del INEMA a la izquierda era la zona de las chicas, es decir, la
zona de los taxis, las plazas, etc. y a la derecha los chicos, que jugábamos en
el monumento a los Caídos (buenos recuerdos tienen mis espinillas de ese
monumento), la Catedral y el Palacio… que estaba en muy mal estado... y peor
que lo dejamos nosotros.
Los chicos y
las chicas no podían jugar a las mismas cosas. Y mucho menos aún si en esos
juegos había contacto físico incluso pequeños roces. No eran infrecuentes
castigos de una semana sin recreo, en el Muro, a un grupo de chicas por jugar a
juegos genuinamente masculinos como piola (con sus variantes: individual, que
requería pericia en el espolique, y churro, media manga, mangotero…, de equipos
y con madre), galopo o guardias y ladrones. Jugar las chicas con los chicos
estaba prohibido explícitamente y era punible.
Foto
[Video de Los chicos con las chicas]
5. Profesores de segunda clase
La tipología
del profesorado dentro de los Institutos, en esta etapa de finales de la
Dictadura, básicamente se dividía en dos grandes grupos: los que tenían la
Oposición aprobada y la Plaza y los Interinos. Los primeros podían ser
Catedráticos (Oposición de 145 temas) que tenían más poder y Agregados
(Oposición de 100 temas). Los otros eran los Interinos, muy numerosos porque
casi no salían Oposiciones ni a Agregadurías ni a Cátedras, y constituían en
eslabón más débil de la cadena educativa. Y esto por varias razones.
La primera,
porque sus nombramientos dependían directamente del Director que hacía la
propuesta a la Delegación… que lo aceptaba sin más, sin ningún orden de
preferencia, antigüedad, méritos, etc. La segunda, es que cobraban bastante
menos que los Agregados… aunque hicieran el mismo trabajo, tanto en el concepto
Sueldo como en la no percepción de ningún complemento por cargos (en caso de
tenerlos) ni tampoco en antigüedad. La tercera, es que eran los últimos que se
colocaban en la elaboración de la planificación y horarios, con lo que quedaban
excluidos de los Preu y COU cuyas clases reducían horas de docencia y también
tenían horarios más dispersos, difíciles y con más huecos.
Por si todo
esto fuera poco, parece ser que en algún momento, creo que el en año 67, fue
exigida a profesoras jóvenes la firma de un documento en el que se comprometían
a no quedarse embarazadas durante el periodo contratado. Así se trataban de evitar
las suplencias por baja maternal… si bien, parece ser que la medida fue puntual…
y no se volvió a producir fuera de ese año… que nosotros sepamos.
No es de
extrañar que se preparasen con tanta intensidad las oposiciones pues era mucho
lo que había en juego respecto a diferencias laborales, tanto de salario como
de estatus.
Pocos años
después, esta situación fue cambiando. El nombramiento de Interinos comenzó a
hacerse a partir de una bolsa de trabajo gestionada de forma más o menos
trasparente por la Delegación del MEC, y se aumentaron las Plantillas con varios
años seguidos de Oposiciones, donde, dicho sea de paso, tuvieron lugar abusos…
digamos de signo contrario, es decir, Interinos que no querían opositar pues
preferían plazas en localidades grandes a aprobar Oposiciones y participar
obligatoriamente en el Concurso de Traslados… que podían alejarte de las
grandes ciudades.
6. El motín del Seminario
El Concilio
Vaticano II había sido clausurado en 1965 e introducía adaptaciones importantes
en la doctrina de la Iglesia en relación a las necesidades de nuestro tiempo:
mayor cercanía a los fieles, diálogo con otras religiones (sobre todo
orientales), cambio a un lenguaje más conciliatorio, voluntad de abordar y
afrontar los problemas en las coordenadas de los nuevos tiempos, etc.
Estos cambios
vaticanistas no calaron en todas las capas de la Iglesia ni al mismo ritmo ni
con la misma intensidad. Nuestro Instituto fue asumiendo, aunque muy
lentamente, algunos de estos cambios, reflejados mayormente en la menor presión
de los Ejercicios Espirituales; así, de obligatorios y generalizados pasaron a
ser obligados sólo para el Bachiller Elemental; de ahí, a más o menos
permisivos y abiertos… hasta desaparecer.
Pero no en
todos los sitios se produjo una transición sin traumas. El alcance de los
cambios era importante y, a veces, eso pudo generar desencuentros entre
diferentes partes de una misma estructura, como reflejan los hechos que a
continuación comentamos referidos al Seminario, con quién el Instituto
compartía profesorado.
En la Primavera
de 1969, cuando ya se estaba apagando el fuego del Mayo Francés en París y
comenzaba en otros lugares alejados del centro del mundo… como es el caso que
nos ocupa, se produjo en el Seminario de Astorga una revuelta estudiantil
protagonizada por alumnos aspirantes a sacerdotes. Cuentan las malas lenguas
que se llegó, incluso, a blandir alguna bandera republicana…, lo que es una
sorprendente noticia, al menos si comparamos el hecho con el Carlismo del Siglo
XIX en nuestra ciudad, atrincherado en más de una ocasión dentro de sus propias
paredes.
En aquellos
momentos el Obispo de Astorga era el Ilmo. Sr. Don Antonio Briva, cuyo apellido
pronunciaban con una oclusiva bilabial sorda (no sonora) algunos seminaristas
malintencionadamente. Es decir, Priva.
Poco antes de
los hechos, así se había manifestado el Prelado en referencia al problema que
estaba a punto de desencadenarse «Graves problemas de
orden doctrinal, ideológico, psicológico y aun disciplinar esperan una solución
sin aplazamiento... No podemos ordenar la pedagogía de nuestro seminario de
suerte que sus alumnos quieran hacer del sacerdote un hombre como otro
cualquiera, en su modo de vestir, en la ocupación profana, en la asistencia a
los espectáculos, en la experiencia mundana...».
Eran tiempos de
vacas gordas… si se me permite la expresión. El curso 1965, unos años antes, el Seminario tenía matriculados medio millar
de Seminaristas Mayores, y con estos números detrás el Obispo apostó por el
cierre del Seminario unos meses (de marzo a mayo) para tratar de expurgar los
casos más extremos y reivindicativos de
entre las masivas vocaciones que en aquel momento había, cosa que consiguió, ya
que muchos estudiantes e incluso algunos profesores no regresaron tras el
verano.
Pero la herida se
cerró en falso. Veinte años después, en 1989, por segunda vez en sus más de 200
años de vida, volvería a cerrar sus puertas el Seminario. Habían cambiado mucho
las cosas. La falta de vocaciones había caído hasta 11 alumnos repartidos en 6
cursos, de los que 10 se amotinaron en contra del sector más conservador de la
institución[2],
ganando pírricamente el pulso, que concluyó apartando a Don José Anta Jares,
cercano al Opus Dei y Don Bernardo Velado Graña de sus tareas docentes en
la formación de sacerdotes. Los
Seminarios ya no eran lo que habían sido. Ya no se llenaban con hijos de
labradores que escapaban de la labranza a través del Sacerdocio. El manantial
se estaba secando… y todo tiempo pasado había sido mejor.
Fotos[
F1965.Escudo
INEMA Escudo
F1965.Alum1º
_INEMA6465 Uniforme
F1964.SanBartolo Iglesia
de San Bartolo… u otra de los Redentoristas que tu tengas
F1970.HimnoInema
Video
de Los chicos con las chicas
]
Próxima entrega: 3.8. Mérida P.
1964-71. Mis Profesores
[1]
Himno del INEMA. Letra: Don Bernardo Velado.
Música: Don Luis Calvo.
Cantemos, estudiantes del INEMA,
el himno juvenil de la amistad,
cantemos fieles siempre a nuestro emblema:
Amor a la verdad, a la verdad.
Profesores y estudiantes: ejemplar comunidad:
constructores anhelantes en colmenas de la paz.
Las hojas verdes del roble flores en el pecho
son,
brote juvenil del noble recio astorgano blasón.
Por cimiento las murallas nos ofrece la ciudad,
por cimera, las estrellas y la azul
inmensidad.
A la vera del camino que siguió la cristiandad,
como nuevo peregrino de la universalidad.
Cantantes en colmenas de la paz.
[2]
Varios años
después de los hechos, algunos medios reflejaron lo ocurrido como puede verse
en los dos siguientes enlaces: http://www.elmundo.es/cronica/2002/344/1021884459.html y http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/dimite-rector-seminario-conflicto-futuros-sacerdotes_33397.html
que se pueden consultar para ampliar y profundizar en la información mostrada.
1. El Escudo y el Uniforme.
Parece ser que el escudo de INEMA fue diseñado por Don
Rafael Tejeiro, profesor de dibujo, durante una de las clases que daba cuando
Miguel Angel García Gómez, quien nos hace este reporte, que además era alumno suyo, estudiaba 1º de
Bachiller en el Instituto de la calle Rodríguez de Cela. Era el Curso Académico
1957-58.
F1965.Escudo
INEMA Escudo
Seguramente el uniforme se impuso el curso siguiente,
es decir el 1958-59 y en principio fue concebido con boina negra y abrigo gris.
Poco más tarde, estas dos piezas se suprimieron o dejaron de ser
obligatorias... nos cuenta la misma fuente.
El uniforme de
los chicos constaba de un jersey azul marino, de cuello redondeado, camisa
blanca, pantalón gris y zapatos negros. Creo que no estaban regulados el color
de las prendas interiores, aunque si lo estaba el color de los calcetines. El
jersey debía de llevar sobrepuesto el escudo o la insignia de INEMA, como a la
altura y posición del corazón.
Algún testigo
directo, a quien agradezco la ayuda que nos ha prestado, me contó que antes de
nosotros, de los sesentones actuales, los chicos también llevaban boina. Debía
ser allá por el año 60… pero parece ser que las autoridades la eliminaron
porque las citadas gorras estaban más tiempo por el aire, volando, que en las
cabezas que tenía que cubrir.
Parece ser que,
en otro arrojo de romper moldes acorde con el sentido moderno de la
institución, se procedió a cambiar el tipo de jersey. Se mantuvo el color pero
se cambió el cuello de pico por el cuello redondo. Y lo que es más, se
permitió, que coexistiesen ambos modelos durante un tiempo de transición como
podemos ver en la foto. Todo un ejemplo de flexibilidad y heterodoxia dignos e
constatar.
F1965.Alum1º
_INEMA6465 Uniforme
El uniforme de
las chicas era el siguiente: la boina de color azul marino con pitón gordo,
blusa blanca, chaqueta de lana de color azul marino, pichi vestido de cuadritos
de pata de gallo colores azul marino y blanco, el escudo del INEMA en la manga,
diferencia de los chicos, medias color carne o natural o calcetines blancos
cortos y zapatos negros tipo gorila. Libertad absoluta para el color y forma de
las prendas íntimas, cosa que se valoraba muy positivamente el alumnado… en
general.
La boina de las
chicas se mantuvo bastante más tiempo. Exactamente hasta el día 11 de
Septiembre de 1970. Esta fue la fecha del Claustro en la que Don Manuel Pérez
Barreiro accedía a la Dirección del Instituto por traslado de Don Jose Gregorio
Martín Moreno que ocupó una plaza de Inspector Extraordinario en Valladolid. En
ruegos y preguntas, a petición de Doña Charo Vega, se aprueba la eliminación de
la boina en el uniforme femenino. En esta fecha también se cambiaron los
calcetines cortos blancos por otros azules y largos, tipo leotardos que eran
más fuertes.
Un protagonista
de la época, que prefiere no ser identificado, nos comenta lo siguiente: “El
Muro desapareció bastante antes de que se relajara el control del uniforme.
Este último era estricto al menos en los
cursos 70/71, 71/72, 72/73. Recuerdo al Jefe de Estudios, Don Miguel Ángel
Cuervo, profesor de Matemáticas, reprenderme severamente en 3º (72/73) por
llevar una camisa blanca con discreta rallita. Y también recuerdo en 4º (73/74)
que Don Abelardo nos dijo literalmente: "aquí no queremos ni melenudos ni
patilludos; el pelo se lleva "estilo hombre"; "estilo Don Miguel
Ángel".
2. Ejercicios espirituales
Creo que desde
siempre, al menos desde la década de los 50, INEMA realizaba cada año unos
Ejercicios Espirituales, de obligatoria asistencia para todo el alumnado.
Duraban una semana.
En
general hay bastante gente que los recuerda como de una gran presión -hoy
diríamos una comida de tarro total- que reforzaba la idea de un Dios terrorífico,
vengativo y vigilante, rodeado de tinieblas y muerte. Un Dios que era el
vencedor del mal, y un mal analizado en casi todas sus formas, posiciones e
intensidades. Un bien y un mal claramente definidos y delimitados por las prioridades
de una Iglesia pre-vaticana... que iba dando sus últimas bocanadas. Incluso en
Astorga.
Había gente a
quienes les gustaban, porque les agradaba ese tipo de meditación y otros los
detestaban. Creo que para la mayoría, entre los que me encuentro, era un mal
menor, es decir, detestables, pero menos que las clases y deberes diarios.
“Yo hice ejercicios espirituales los siete
años del bachiller desde el curso 57-58 hasta el curso 64-65. Eran en la
Iglesia de S. Francisco. En el mes de noviembre. Los daban distintos
"especialistas" en asustar a niños indefensos. Los nombres de estos
especialistas los tengo en el saco del olvido. Íbamos juntos chicos y chicas
pero no mezclados; chicas en los bancos de la derecha; chicos en los de
izquierda.
En el curso 64-65, cuando hice
Preuniversitario, los ejercicios fueron en la capilla del nuevo instituto
inaugurado el curso anterior. Había tanto control de asistencia que llegaron a
expulsar a dos compañeros de curso por no
asistir. Una semana después tuvieron que readmitirlos pues la familia de
los alumnos recurrió a la mediación de un pariente con un cargo muy importante
en el Ministerio de Educación. El Director y el Jefe de Estudios tuvieron que rectificar
y readmitirlos.“ (Miguel
A. Gómez Garcia).
Respecto al control
de asistencia, siguió existiendo tras la
readmisión citada por nuestro testigo…, pero creo que poco a poco fue dejando
de ser tan férreo, rígido y efectivo. También puede describirse un paulatino cambio
de tono de los contenidos… desde los sermones más terroríficos de finales de
los 50 o comienzos de los 60 a los más abiertos de finales de los 70.
Tuvieron lugar
en distintas ubicaciones, que eran las siguientes:
Iglesia de San
Francisco (Redentoristas). Desde los inicios (desde donde tenemos constancia)
hasta el curso 1963-64 se hicieron en la Iglesia de San Francisco.
El año 1964-65
se hicieron en la Capilla del nuevo edificio de INEMA en calle Los Sitios 2.
Por alguna razón que desconozco (ya había Iglesia en el nuevo edificio), se volvieron a hacer en Redentoristas y/o en
San Bartolo. Es posible que fuera puntualmente por no caber todos en esa
Capilla.
El último tramo
del recorrido de los Ejercicios Espirituales en INEMA fue en la Residencia de
San Francisco, saliendo de Astorga en el Camino de Santiago, dirección a Murias,
hoy Residencia de gente mayor. Debían ser los años 74-75-76.
Los testimonios
de este último periodo nos cuentan que eran solo chicas, que los sermones los
daba alguien de fuera de Astorga, que incluso daban de comer en la propia
Residencia y que se lo pasaban muy bien. En esta última época, ya no eran ni
parecidos a los que le precedieron. En general se mantiene un buen recuerdo de
ellos en este último tramo, mucha permisividad, aunque se pasaba lista. Incluso
permitían fumar.
F1964.SanBartolo Iglesia
de San Bartolo… u otra de los Redentoristas
3. El himno de INEMA
Debía ser el
año 1970 aproximadamente cuando Don Bernardo Velado Graña, profesor de Religión
del Instituto y Don Luis Calvo Rey, director de la Banda Municipal de Astorga
crearon el Himno del INEMA, que fue impreso en la antigua Gráficas Cornejo. La
letra del himno[1]
corrió a cargo del primero y la música
del segundo. Adjuntamos la partitura de himno.
F1970.HimnoInema
4.- Los chicos con las chicas
En el año 1967,
los Bravos habían logrado cierta fama, en parte, con una canción que se llamaba
“Los chichos con las chicas”. También incidía en el tema Javier Aguirre con una
película del mismo nombre. Los chicos con las chicas deben estar, las chicas
con los chicos deben vivir… Pero no en la Muy Noble, Leal y Benemérita ciudad
de Astorga. Al menos en aquellos años.
Aunque la Ley
era clara en relación a la separación de alumnos por sexo, e incluso por
Institutos… si ello era posible (no para el caso de Astorga), y que eliminar la
Coeducación de la Instrucción de la República había sido una bandera de la que
el Régimen se mostrada orgulloso, hay testimonios contradictorios respecto a la
separación chicos y chicas por Aula.
Nuestro
informante de referencia en esta época nos cuenta que antes de inaugurarse el
nuevo edificio de los Sitios, y desde 1º hasta 4º, el de la calle Padre Blanco
constituía el instituto femenino y el de la calle Rodríguez de Cela el
masculino. Esto durante el Bachillerato Elemental, ya que en los cursos
posteriores, 5º, 6º y Preu, se usaba indistintamente el aulario de uno u otro
edificio, en función del número de alumnos y en clases mixtas.
Ya en el nuevo
centro, se mantiene esta misma lógica de separación por sexo, aulas para chicos
y para chicas. También había otras aulas mixtas, si bien con chicos y chicas separados
por filas… y siempre que fuera inviable hacer otras agrupaciones. Determinadas
asignaturas, mayormente optativas o con poco alumnado (inglés por ejemplo), se
prestaban más que las que las troncales a las clases mixtas. Sintetizando, en
base a mis recuerdos, siempre que era factible, las clases eran separadas.
Chicos y chicas
separados, en aulas distintas, en centros distintos (si era posible), pero
también en los tiempos de recreo. Salíamos por puertas distintas, los chicos
por la puerta central y las chicas por la secundaria. Saliendo, y desde la
puerta central del INEMA a la izquierda era la zona de las chicas, es decir, la
zona de los taxis, las plazas, etc. y a la derecha los chicos, que jugábamos en
el monumento a los Caídos (buenos recuerdos tienen mis espinillas de ese
monumento), la Catedral y el Palacio… que estaba en muy mal estado... y peor
que lo dejamos nosotros.
Los chicos y
las chicas no podían jugar a las mismas cosas. Y mucho menos aún si en esos
juegos había contacto físico incluso pequeños roces. No eran infrecuentes
castigos de una semana sin recreo, en el Muro, a un grupo de chicas por jugar a
juegos genuinamente masculinos como piola (con sus variantes: individual, que
requería pericia en el espolique, y churro, media manga, mangotero…, de equipos
y con madre), galopo o guardias y ladrones. Jugar las chicas con los chicos
estaba prohibido explícitamente y era punible.
Foto
[Video de Los chicos con las chicas]
5. Profesores de segunda clase
La tipología
del profesorado dentro de los Institutos, en esta etapa de finales de la
Dictadura, básicamente se dividía en dos grandes grupos: los que tenían la
Oposición aprobada y la Plaza y los Interinos. Los primeros podían ser
Catedráticos (Oposición de 145 temas) que tenían más poder y Agregados
(Oposición de 100 temas). Los otros eran los Interinos, muy numerosos porque
casi no salían Oposiciones ni a Agregadurías ni a Cátedras, y constituían en
eslabón más débil de la cadena educativa. Y esto por varias razones.
La primera,
porque sus nombramientos dependían directamente del Director que hacía la
propuesta a la Delegación… que lo aceptaba sin más, sin ningún orden de
preferencia, antigüedad, méritos, etc. La segunda, es que cobraban bastante
menos que los Agregados… aunque hicieran el mismo trabajo, tanto en el concepto
Sueldo como en la no percepción de ningún complemento por cargos (en caso de
tenerlos) ni tampoco en antigüedad. La tercera, es que eran los últimos que se
colocaban en la elaboración de la planificación y horarios, con lo que quedaban
excluidos de los Preu y COU cuyas clases reducían horas de docencia y también
tenían horarios más dispersos, difíciles y con más huecos.
Por si todo
esto fuera poco, parece ser que en algún momento, creo que el en año 67, fue
exigida a profesoras jóvenes la firma de un documento en el que se comprometían
a no quedarse embarazadas durante el periodo contratado. Así se trataban de evitar
las suplencias por baja maternal… si bien, parece ser que la medida fue puntual…
y no se volvió a producir fuera de ese año… que nosotros sepamos.
No es de
extrañar que se preparasen con tanta intensidad las oposiciones pues era mucho
lo que había en juego respecto a diferencias laborales, tanto de salario como
de estatus.
Pocos años
después, esta situación fue cambiando. El nombramiento de Interinos comenzó a
hacerse a partir de una bolsa de trabajo gestionada de forma más o menos
trasparente por la Delegación del MEC, y se aumentaron las Plantillas con varios
años seguidos de Oposiciones, donde, dicho sea de paso, tuvieron lugar abusos…
digamos de signo contrario, es decir, Interinos que no querían opositar pues
preferían plazas en localidades grandes a aprobar Oposiciones y participar
obligatoriamente en el Concurso de Traslados… que podían alejarte de las
grandes ciudades.
6. El motín del Seminario
El Concilio
Vaticano II había sido clausurado en 1965 e introducía adaptaciones importantes
en la doctrina de la Iglesia en relación a las necesidades de nuestro tiempo:
mayor cercanía a los fieles, diálogo con otras religiones (sobre todo
orientales), cambio a un lenguaje más conciliatorio, voluntad de abordar y
afrontar los problemas en las coordenadas de los nuevos tiempos, etc.
Estos cambios
vaticanistas no calaron en todas las capas de la Iglesia ni al mismo ritmo ni
con la misma intensidad. Nuestro Instituto fue asumiendo, aunque muy
lentamente, algunos de estos cambios, reflejados mayormente en la menor presión
de los Ejercicios Espirituales; así, de obligatorios y generalizados pasaron a
ser obligados sólo para el Bachiller Elemental; de ahí, a más o menos
permisivos y abiertos… hasta desaparecer.
Pero no en
todos los sitios se produjo una transición sin traumas. El alcance de los
cambios era importante y, a veces, eso pudo generar desencuentros entre
diferentes partes de una misma estructura, como reflejan los hechos que a
continuación comentamos referidos al Seminario, con quién el Instituto
compartía profesorado.
En la Primavera
de 1969, cuando ya se estaba apagando el fuego del Mayo Francés en París y
comenzaba en otros lugares alejados del centro del mundo… como es el caso que
nos ocupa, se produjo en el Seminario de Astorga una revuelta estudiantil
protagonizada por alumnos aspirantes a sacerdotes. Cuentan las malas lenguas
que se llegó, incluso, a blandir alguna bandera republicana…, lo que es una
sorprendente noticia, al menos si comparamos el hecho con el Carlismo del Siglo
XIX en nuestra ciudad, atrincherado en más de una ocasión dentro de sus propias
paredes.
En aquellos
momentos el Obispo de Astorga era el Ilmo. Sr. Don Antonio Briva, cuyo apellido
pronunciaban con una oclusiva bilabial sorda (no sonora) algunos seminaristas
malintencionadamente. Es decir, Priva.
Poco antes de
los hechos, así se había manifestado el Prelado en referencia al problema que
estaba a punto de desencadenarse «Graves problemas de
orden doctrinal, ideológico, psicológico y aun disciplinar esperan una solución
sin aplazamiento... No podemos ordenar la pedagogía de nuestro seminario de
suerte que sus alumnos quieran hacer del sacerdote un hombre como otro
cualquiera, en su modo de vestir, en la ocupación profana, en la asistencia a
los espectáculos, en la experiencia mundana...».
Eran tiempos de vacas gordas… si se me permite la expresión. El curso 1965, unos años antes, el Seminario tenía matriculados medio millar de Seminaristas Mayores, y con estos números detrás el Obispo apostó por el cierre del Seminario unos meses (de marzo a mayo) para tratar de expurgar los casos más extremos y reivindicativos de entre las masivas vocaciones que en aquel momento había, cosa que consiguió, ya que muchos estudiantes e incluso algunos profesores no regresaron tras el verano.
Pero la herida se
cerró en falso. Veinte años después, en 1989, por segunda vez en sus más de 200
años de vida, volvería a cerrar sus puertas el Seminario. Habían cambiado mucho
las cosas. La falta de vocaciones había caído hasta 11 alumnos repartidos en 6
cursos, de los que 10 se amotinaron en contra del sector más conservador de la
institución[2],
ganando pírricamente el pulso, que concluyó apartando a Don José Anta Jares,
cercano al Opus Dei y Don Bernardo Velado Graña de sus tareas docentes en
la formación de sacerdotes. Los
Seminarios ya no eran lo que habían sido. Ya no se llenaban con hijos de
labradores que escapaban de la labranza a través del Sacerdocio. El manantial
se estaba secando… y todo tiempo pasado había sido mejor.
Fotos[
F1965.Escudo
INEMA Escudo
F1965.Alum1º
_INEMA6465 Uniforme
F1964.SanBartolo Iglesia
de San Bartolo… u otra de los Redentoristas que tu tengas
F1970.HimnoInema
Video
de Los chicos con las chicas
]
Próxima entrega: 3.8. Mérida P.
1964-71. Mis Profesores
[1]
Himno del INEMA. Letra: Don Bernardo Velado.
Música: Don Luis Calvo.
Cantemos, estudiantes del INEMA,
el himno juvenil de la amistad,
cantemos fieles siempre a nuestro emblema:
Amor a la verdad, a la verdad.
Profesores y estudiantes: ejemplar comunidad:
constructores anhelantes en colmenas de la paz.
Las hojas verdes del roble flores en el pecho
son,
brote juvenil del noble recio astorgano blasón.
Por cimiento las murallas nos ofrece la ciudad,
por cimera, las estrellas y la azul
inmensidad.
A la vera del camino que siguió la cristiandad,
como nuevo peregrino de la universalidad.
Cantantes en colmenas de la paz.
[2]
Varios años
después de los hechos, algunos medios reflejaron lo ocurrido como puede verse
en los dos siguientes enlaces: http://www.elmundo.es/cronica/2002/344/1021884459.html y http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/dimite-rector-seminario-conflicto-futuros-sacerdotes_33397.html
que se pueden consultar para ampliar y profundizar en la información mostrada.
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